Ganadores de la IX edición del Concurso universitario de creación de microrrelatos “Universos Mínimos”. Sección ilustración

 

 

Primer premio

 

 

Mónica González Catón (Estudiante de grado de Bellas Artes).

Microrrelato LA LADRONA de Raúl Clavero Blázquez (Estudiante de grado en Filología desde 1996 hasta 2002).

Las  vocales  han  comenzado  a  brotar  ya  de  entre  sus  labios.  Dentro  de  poco formará  sílabas  y,  con  ellas,  algunas  palabras.  Un  día,  señalándome,  dirá mamá, y entonces será como si tú nunca hubieras existido.

Seudónimo: Halley 

 

 

Segundo premio

 

 

Elena Gómez González (Licenciada en Bellas Artes)

Microrrelato NARCISOS de José Ignacio Equizábal Subero (Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca desde 1993)

Cuenta uno de los mitos venerables  que sustentaban el santuario griego de Eleusis que Perséfone, la hija de Deméter, fue secuestrada por Hades, la divinidad del mundo subterráneo. La treta del dios oscuro consistió en hacer florecer unos narcisos extraordinarios que sedujeron inmediatamente a Core. Intentó arrancarlos y por el enorme hueco que dejaron los bulbos se abrió una salida desde el mundo de la muerte por donde Hades la secuestró. Core, Perséfone, es el  alma y los misterios eleusinos presentían su retorno cíclico.

Mi madre falleció poco antes de la primavera pasada; recordando tal vez esos misterios compré unos bulbos de  narciso que planté en el jardín de manera aleatoria, casi extravagante. Lo olvidé después. Por eso me sorprendí ayer cuando vi en el extremo de una jardinera dos narcisos amarillos, trémulos, que habían aparecido de modo casi milagroso. Sentí por un momento que mi madre, como Core, volvía también

 

 

Seleccionados

 

 

 

Sara Alejandra Labrador Martín (Estudiante de grado de Bellas Artes)

Microrrelato EL GUARDIÁN de Juan Vázquez Cartelle 2º premio (Estudiante de 3º de grado de Información y Documentación)

Era El Guardián del Tiempo. Había visto generaciones enteras pasar ante sus ojos.: Amores escondidos, esfuerzos increíbles, jugadas asombrosas, alegrías culpables, amistades perecederas. También había visto traiciones, llantos, envidia, odio, furia, planes maquiavélicos, peleas... Todo se repetía año tras año en un ciclo que mezclaba el bien y el mal, tan puro como el aire. Todos los protagonistas cambiaban menos él. Era El Guardián del Tiempo.

Mientras pensaba todo esto, Pepe suspiró a la vez que echaba serrín al vómito de Nacho, de tercero de primaria.

 

 

 

Ana Isabel Bautista Palomo (Licenciada en Bellas Artes)

Microrrelato BÉBEME de Laura González Muñoz, 3er premio (Estudiante de grado de Traducción e Interpretación)

De  pequeña  la  llamaban  Alicia  por  soñadora  y  atrevida;  de  grande,  porque  vivía  vaciando botella tras botella con la esperanza de dar con una que la encogiera hasta desaparecer.

 

 

 

Antonio E. Grandes Sánchez (Licenciado en Historia del Arte)

Microrrelato GLOBALIZACIÓN de Mª Isabel Andrés Llamero (Doctoranda en Literatura Española e Hispanoamericana).

 En los ratos libres que su trabajo de funcionario del ministerio de Obras Públicas le dejaba, Agustín solía recorrer ávidamente de su Buenos Aires natal las librerías de viejo. Sección de cartografía.  Invariablemente.  Lo  movía  un  profundo  sentimiento  de  nostalgia.  De  los mapas antiguos extrañaba la posibilidad del monstruo.

 

 

 

Mª del Pilar Herrero González (Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales)

Microrrelato PRÍNCIPE de Alberto Rodríguez Gómez (Estudiante de grado en Filología Hispánica).

Una  noche  más, como todas  las anteriores, el príncipe se coló sigilosamente en la habitación de invitados en la que  esa noche dormiría la princesa. Con cuidado de no descolocar  la  enorme  pila de  colchones  que  había  sobre  la  cama,  metió  la  mano  por debajo  de  estos  y  sacó  el  guisante que  había  colocado  allí  su  madre,  de  manera  que  la princesa  no  lo pudiera sentir y a él no  lo obligaran a casarse  con ella. No es que  no  le pareciera  atractiva.  Lo  era,  igual  que  todas  las anteriores.  El  problema  era,  y  nadie  se daba cuenta de ello, que él lo que quería no era una princesa, sino un príncipe.

 

 

 

Verónica Bances García (Estudiante de grado de Bellas Artes)

Microrrelato TODA LA VIDA de Luis Miguel Santos Unamuno (Licenciado en Psicología y Psicopedagogía)

 Estoy nervioso, ¡a la cama!, no me duermo, los Reyes, me despierto, corro, expectación, ¡ahí está!, es de verdad, me monto, culebreo, el pasillo, los muebles, me riñen, al parque, con ruedines, ¡quitádmelos!, me sujetan, soy torpe, aprendo, ya corro, voy solo, voy solo, amigos, salimos, rivalizamos, yo más, yo más, me caigo, me duele, se ríen, me escayolan, las tardes, la pandilla, el campo, ella, mi vergüenza, pretexto, ¿montamos?, a solas, el río, los besos, la Uni, el grupo, en soledad, superación, más lejos, el casco, las rectas, vuelo, vuelo, el viento, los coches, el miedo, el placer, los años, en familia, más años, mis rodillas, la dejo, se oxida, mi nieto, los Reyes, está nervioso, de nuevo.

 

 

 

Elena Martín Aparicio (Estudiante de grado de Bellas Artes)

Microrrelato MALDICIÓN POSTAL de Sara María Sena-Esteves Prata (Doctoranda en Historia  Medieval)

En  el  servicio  de  aduanas  de  Correos  no  sabían  qué  hacer  con  un  curioso paquete.  No  indicaba  ni  el  destinatario  ni  el remitente,  y  en la  descripción  del contenido sólo ponía:

Atención: frágil. No abrir. No volcar.

Muy importante: no hablarle con cariño.

 

 

 

Carolina Ramos Marín (Licenciada en Historia del Arte)

Microrrelato TRATO de Santiago Velasco Maíllo (PDI)

Yace desnudo sobre la cama. La piel, tersa y lechosa, alberga algunos lunares espolvoreados al azar, resaltados por la ausencia de vello. Estrellas oscuras en un cielo blanco. Una cicatriz en la parte derecha del abdomen imprime una cierta asimetría al cuerpo no exenta de atractivo. Parece reciente. Las piernas, ligeramente abiertas, escoltan un sexo inerme. Los brazos estirados, paralelos al cuerpo, desembocan rígidos en una colcha azul como glaciares en el mar. Las manos con las palmas giradas hacia arriba sugieren una actitud de ruego o quizá de oración. Los ojos abiertos miran sin parpadear más allá del techo. En el rostro no hay huella de dolor, ni de sorpresa. Encima del pecho los tres libros que había escrito, apilados uno sobre otro en perfecto equilibrio, semejan un pequeño altar. Tres best sellers. Lo pactado. Amanece sin prisas. Apago la luz y salgo de la habitación sin hacer ruido. Me gusta la discreción. En el bar de la esquina pido un café con leche y un cruasán. Voy bien de tiempo. A primera hora de la mañana tengo una cita con otro cliente, un joven pintor escaso de talento pero ávido de inmortalidad.

 

 

 

Mónica González Catón (Estudiante de grado de Bellas Artes)

Microrrelato LA NÁUSEA de Blanca Soto Martínez, 1er premio (Estudiante de grado de Filología Hispánica)

Recuerda  a  Sartre  mientras  se  inclina  sobre  el  váter.  Ahí  está  de  nuevo  la  cena, mezclada con  jugos gástricos, como antes estuvieron la comida  y el desayuno. Pero no se siente existencialista. Lo que late en ella no es la duda, sino la propia existencia: una nueva vida creciendo en su vientre.